El cine oriental es, para mí, un arte completamente distinto del cine que conocemos todos; cada vez que veo una película oriental me deja cosas, me hace sentir cosas que jamás el cine occidental logró. Esa es para mi la diferencia princial entre el cine como arte y el cine del entretenimiento.
Cada país tiene su estilo cinematográfico, cada país tiene su forma de contar las cosas en la pantalla grande y estos estilos no pasan desapercibidos.
Korea del Sur introduce en sus películas un aspecto terriblemente humano, sentimientos casi psicológicos podríamos decir; pero lo hace de una forma tan sutil como precisa.
La última película que vi fue Failan, del director Haes-sung Song.
Esta impresionante historia nos cuenta sobre una chica china que viaja a Korea para buscar a unos familiares que ya no se encuentran ahi. Como no podía permanecer en Korea porque su visa expiraba en poco tiempo y además no tenía familiares que justifiquen su permanencia, se casó (sólo legalmente) con un koreano, que necesitando dinero, vendió su casamiento.
La historia desde ese momento muestra, paralelamente y en forma no lineal en el tiempo, la vida que vivieron ambas personas que sin siquiera conocerse se necesitaban más de lo que imaginaban.
Una historia profundamente humana donde muestra que el amor, va más allá de toda lógica.
Otra película koreana que me gustó mucho fue Samaria, escrita y dirigida por Ki-duk kim
Esta película (que contiene dos historias claramente definidas) cuenta la vida de una adolescente koreana que se prostituía ayudada por su secretaria y amiga inseparable. Una película muy extraña que logra meterte en una gran metáfora entre metáforas. Samaria, cuando es acorralada por la policía en su acto ilegal de prostitución, decide arrojarse por una ventana encontrando la muerte. A partir de ese momento, su secretaria y amiga, para “limpiar” el nombre de su amiga, repite cada cita con los clientes de su amiga, pero en vez de cobrarles, les devuelve el dinero pagado.
En definitiva, son dos excelentes dramas en los que se ven cosas que en el cine que estamos acostumbrados jamás se ven.