Es fascinante cuando un libro te deja cosas que van más allá de la simple historia. Lamentablemente hay veces que se nota mucho cuando un autor escribe un libro sólo con ese objetivo en mente y ahí el libro pasa a ser un tanto demagógico, me pasa por ejemplo con Paulo Cohelo, con Alejandro Dolina y con Dan Brown (mensiono varios tipos de géneros para ejemplificar mi punto que es extremadamente personal, autoritario y está lejos de desmerecer a los autores mencionados). Por suerte no fue el caso del abogado del diablo (que nada tiene que ver con la famosa película).
El abogado del diablo, de Morris West, es un libro que me dejó una muy buena sensación. A pesar de su lectura novelada y ciertamente un tanto lineal, la redacción es excelente y en ningún momento me pareció forzada.
Más allá de los ideales políticos y religiosos donde es posible denotar cierta tendencia del autor, es un libro que imprime filosofía, religión, existencialismo en una historia cubierta de misterio que la misma historia va aclarando.




Luego de
Los niños del Brasil de
Las ficciones basadas en hechos y datos reales me atraen de un modo significativo y 
Cuando Isaac Asimov me contaba sobre las tres leyes de la robótica y me contaba toda una historia (no del todo irracional) acerca de los robots, le creí.