I’m from Fucking, Austria. Un pequeño poblado de 104 habitantes. Como conclusión podemos sacar que el nombre de un pueblo no influye en la conducta de los habitantes.
Después de trabajar casi dos años en el mundo de los avisos clasificados voy a develar un misterio que hace un tiempo descubrí pero me había olvidado de comentarles.
Si alguna vez les toca alquilar o comprar una casa o departamento en Estados Unidos y les dicen que la casa tiene un baño, un tres cuartos de baño, un medio baño y/o un cuarto de baño no piensen que les están tomando el pelo.
Un baño (bathroom) está compuesto por el inodoro (toilet), por el lavabo (sink), ducha (shower) y bañera (bathtub). Ahora, si al baño sólo le falta la bañera se lo denomina 3/4 de baño. Si este sólo tiene inodoro y lavabo se lo denomina medio baño y si sólo tiene inodoro se lo denomina 1/4 de baño.
Cuestiones de culturas, costumbres y diferentes estándares que la globalización todavía no puede disolver.
Durente el viaje de cabotaje desde Atlanta a San Diego, solicité dentro de lo posible, viajar en ventanilla. Esto me iba a dar un panorama rápido y general de lo que se puede llegar a ver en los estados del sur (Georgia, Alabama, Mississippi, Louisiana, Texas, Arizona y Nuevo México). Si bien la mayor parte del paisaje era desértico (ya lo había recorrido con Google Maps), valía la pena.
Hubo dos cosas que me llamaron considerablemente la atención. La primera fue ver verdes sembradíos en el medio del desierto. Su figura circular indudablemente nos indica que poseen un gran sistema de riego artificial. Contemplar eso sabiendo que en este país los dueños de una de las zonas más fértiles del mundo estan de paro, duele.

La otra cosa, fue ver una famosa mina de cobre a cielo abierto abandonada en el desierto de arizona. Digo famosa porque ya la había visto antes. Fue una gran coincidencia pasar justo por encima de ella. Acá les dejo mis fotos desde el avión, pueden que no sean de gran calidad porque entre la ventanilla del avión y la altura de vuelo generan una distorsión considerable.

Esta mina fue abandonada a los principios de los 80 cuando el mercado de cobre dejó de ser redituable. De cualquier forma el tamaño asusta, imagínense que esta foto fue tomada a más de 20 mil metros de altura y sin embargo se ve imponente. Si entran al link de Google Sight Seeing podrán verla en un resolución mucho mayor.
Mi visión de San Diego
San Diego es una ciudad diferente si la comparamos con el promedio de las ciudades del mundo, esto se debe principalmente a que se trata de un conjunto de barrios distribuidos en una región geográfica extremadamente extensa. Es decir, se trata de una ciudad muy chata y apenas se pueden ver tres o cuatro edificios en el centro de la ciudad; el resto son casas y viviendas familiares. Para ilustrar lo que digo, piensen que San Diego y Córdoba tienen practicamente la misma cantidad de habitantes, pero Córdoba duplica la densidad por Km cuadrado por habitante.
Algo que realmente me impresionó es que no es una ciudad pensada el peatón. Para ir de un barrio a otro hay que tomar algunas de las tantas autopistas que los conectan, limitando de esta forma el movimiento de un peatón apenas a una pequeña área. Este detalle hace que sea muy sencillo manejarse en un vehículo pero imposible (si, imposible) manejarse a pié.
Para los amantes del orden y la limpieza, San Diego es un paraíso; cuenta con una extrema pulcritud. Cada uno de los espacios verdes de los barrios está parquizado con jardines, un césped al mejor estilo green de cancha de golf, y los espacios de estacionamiento perfectamente marcados y delimitados. Jamás verán un auto estacionado en un lugar para discapacitados sin el correspondiente permiso, jamás verán una sola colilla de cigarrillo en la calle o en las pocas veredas que tiene. Resulta una ciudad perfectamente limpia.
Si bien los costos de la ciudad son, en promedio, más altos que en el resto de estados unidos; no me parecieron extremadamente caros. El litro de combustible está levemente por encima del nuestro, se puede comer muy bien en un restaurante promedio por 20 dólares y los precios de la ropa y de necesidades generales pueden, incluso, está más barato que aquí. Sin embargo, el precio de los bienes inmuebles, tanto para comprar como para alquilar, superan ampliamente a los de Argentina.
Todos los rumores sobre el clima de San Diego son ciertos. Tiene clima perfecto. Llueve apenas unos pocos días al año y la temperatura durante mi estadía no bajó los 20 grados ni subió más allá de los 27. Siempre esta perfecto para salir a dar una vuelta.
Estaba necesitando unas mini-vacaciones, pero esas mini se transformaron es un viaje increíble. Comenzó con un agradable recibimiento de una pequeña comitiva en la terminal de ómnibus de Catamarca, desde ahí todo fue genial. Primero un rápido pero preciso city-tour en manos de Ernesto el cual le agradezco, luego una escapada al cine para ver La Guerra de los Mundos y una pizza para rematar el día.
Entre el solcito de Catamarca, la amabilidad de su gente, la compañía de Laura (que fue la motivación principal para conocer Catamarca y no se despegó ni un rato de mi lado) y los grandiosos paisajes que rodean la ciudad, me convencieron para sin duda regresar en cuanto pueda.
Visité a la virgen del valle, que dicen que con sus milagros protege y cuida de todo el valle de Catamarca. Es increíble ver la devoción de su pueblo para con ella. Pueden creer o descreer de sus milagros, pero nadie puede negar la esperanza que ella infunda en la gente.
Tuve la oportunidad de asistir a la fiesta de la empanada, donde rodeado de delicias locales, música folclórica en vivo y barriletes modernos estuve en lo más alto de las bases del hedonismo.
Me maravillé con El Jumeal, un pequeño diquecito que se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad y el cual permite en verano actividades náuticas, en invierno pesca y todo el año un paisaje maravilloso.
Pasé también por la plaza del indio, un lugar de encuentros paseo y amigos en donde deje mis últimos vestigios de la rutina que me suele envolver.
Lo único que me pesa, es no haber podido devolverle la visita a Marcelo, un amigazo de mucho tiempo y que por falta de tiempo no pude ni siquiera pasar a saludarlo.
Acá les dejo alguna de las fotos que pude tomar en esta maravillosa provincia Argentina.

El Jumeal, un diquecito con un paisaje formidable.

Despedida del solcito catamarqueño.

La inigualable compañía de Laura.
Gracias especiales a la familia Luna por todo lo que me ofrecieron, fue mucho. Tan sólo imaginense el mejor locro del mundo, las empanadas que desearían todos y el mejor de los recibimientos.
No, no traje nueces confitadas, chocolates, turroncitos de miel de caña, arrope de tuna ni queso de cabra. REPITO, NO TRAJE :P



